Un estudio garantiza la producción de granadas con un 50% menos de agua. La investigación de la estación experimental agraria obtiene buenos frutos
Una investigación de la Estación Experimental Agraria de Elche, enmarcada dentro del proyecto integral del granado, determina que el manejo del riego puede ser el factor más influyente sobre la producción y calidad de la granada, y, además, disminuir los costes de producción en un 50% respecto al ahorro de agua y energía.
La experiencia de campo de la estación experimental, que depende del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), estudia la respuesta del granado a distintos aportes de riegos para disponer de la información necesaria para el correcto manejo agronómico del riego y así transferir a los agricultores y técnicos cuánto y cuándo realizar las aportaciones de agua en esta especie frutal, según explica Julian Bartual, que junto con Diego S. Intrigliolo, Luis Bonet, Emilio Nicolás y Juan José Alarcón han sido los investigadores que han realizado el estudio denominado "manejo del riego deficitario controlado en el granado (RDC)", que todavía está en marcha.
Las conclusiones preliminares del RDC determinan que para cubrir las necesidades hídricas anuales del granado se debería aplicar en torno a 2.290 metros cúbicos por hectárea en vez 4.250, cantidad que se utiliza normalmente por los regantes. Se consigue con ello un ahorro económico considerable para el productor al reducir el agua en casi un 50%. Con este método se reduce la producción total de solo un 2% y a la vez un incremento en el número de frutos recolectados en la cosecha del 22% aunque con un peso medio un 20% menor.
Otra conclusión es que cuando el RDC se aplica solamente en primavera, durante la fase de floración y cuajado, también se incrementa el número de frutos recolectados con una reducción de solo un 6 % en el peso medio del fruto. Por otro lado, los recortes de riego aplicados durante la fase intermedia del crecimiento del fruto (julio y agosto) supusieron un ahorro anual de agua de un 22% con una ligera reducción, un 6%, del peso medio final de la granada.
Los investigadores consideran que la producción obtenida aplicando el RDC y la normal fue muy similar, "obteniéndose un notable incremento en la eficiencia en el uso del agua". Por ello, se explica, la aplicación del RDS puede ser una estrategia interesante a aplicar, bien en caso de altos precios del agua y de energía, o bien para aquellas producciones destinadas a la industria donde el tamaño final de la fruta no sea un factor determinante del valor económico de la cosecha.
"Cuando se riega bien, se produce un ahorro económico por consumo de agua y de energía, la cosecha es más rentable, el impacto ambiental es menor y existen menos problemas de rotura de la granada", señala Julian Bartual, investigador y jefe de sección del servicio de desarrollo tecnológico del IVIA.
El ahorro de recursos hídricos mediante el RDC y una producción casi similar de granadas es primordial para nuestra zona, "deficitaria en agua y considerada como semiárida" dentro del Levante español donde las precipitaciones anuales no superan los 300 milímetros, explica Bartual que considera, que con la investigación se aumenta la información científico-técnica sobre las prácticas de cultivo a llevar a cabo para optimizar la producción y calidad de la granadas.
La investigación de IVIA constata además la capacidad del granado de resistir las frecuentes sequías, lo que hace que su cultivo pueda resultar rentable incluso en periodos de escasez de recursos hídricos.
"Combatir plagas con medios alternativos" La estación experimental de Elche tiene abiertas otras vías de investigación dentro del proyecto integral del granado de la Consellería de Agricultura, Pesca, Alimentación y Agua. Entre ellas figura el control de plagas y enfermedades del granado. En estos momentos, según Julian Bartual, se estudian productos alternativos y respetuosas con el medio ambiente para combatir pulgones, cochinillas, la barremeta o el taladro de la madera, mediante trampas y suelta de depredadores y su combinación con la aplicación de productos fitosanitarios. "El problema principal relacionado con estas plagas en el granado es la escasa gama de productos fitosanitarios autorizados, por ello, se produce una merma de producciones al igual que con el rajado del fruto", explica Bartual.
Otra de las investigaciones en marcha son los cruzamientos de variedades. Su fin es conseguir ejemplares de más calidad y con más resistencia a las plagas. "Se trata de una selección dentro de la variedad vegetal, de una multiplicación vegetativa", subraya el investigador.
Esta vía ya está permitiendo a los agricultores utilizar estos ejemplares para nuevas plantaciones.