La granada es una fruta de piel gruesa de color carmesí o dorado, por dentro está llena de granos rojizos llenos de agua y semillas. Es oriunda de los países de oriente medio encontrándose restos en tumbas egipcias que datan desde 2500 años antes de Cristo. Al elegir la granada prefiera aquella de piel lisa, sin arrugas ni magulladuras o grietas. Suelen ser más maduras aquellas cuya piel tiene colores vivos con tonos dorados, de peso y tamaño grandes. Pueden conservarse algunos días a temperatura ambiente y prolongarse en el refrigerador hasta 3 semanas.
En cuanto a su valor nutricional, es una fruta refrescante ya que 80% de la fruta es agua, además es muy baja en carbohidratos y calorías. Destaca el contenido de potasio, mineral importante para trasmitir el impulso nervioso, producirse la actividad muscular y mantener en equilibrio el agua dentro y fuera de las células (las pernas con insuficiencia renal deben evitar su consumo) Otros nutrientes presentes en pequeñas cantidades son la vitamina C, provitamina A, magnesio y calcio.
El contenido de ácido cítrico (no es vitamina C) es elevado, tiene acción desinfectante, alcalinizante de la orina (resta acidez) y potenciador de la vitamina C. También contiene sustancias químicas naturales como flavonoides y taninos de capacidad antioxidante y astringente.
Se vienen realizando diversos estudios en relación a los flavonoides y taninos presentes en la granada, los resultados son muy alentadores. De acuerdo con la Asociación Estadounidense de Urología, en los hombres con cáncer recurrente de próstata la ingestión de 80 miligramos diarios de zumo de granada por día aumenta el tiempo que se requiere para que incrementen los niveles del antígeno específico de próstata, que es una medida de la actividad de tumores.
Recientemente se han presentado en EEUU los resultados de un ensayo clínico en fase II con 48 pacientes con cáncer de próstata que habían fracasado al tratamiento inicial (cirugía o radioterapia) y cuyo tumor había recidivado. Se les dio zumo de granada, se les aplicó una dieta y se les recomendó hacer ejercicio.
“En los pacientes que recibieron en tratamiento frente a otro grupo que no lo recibió el PSA (marcador de cáncer de próstata que muestra la progresión del tumor) se duplicaba a los 60 meses, frente a los que no lo tomaban cuyo PSA se duplicaba en 15 meses, la progresión se ralentiza muchísimo, es un aumento de 4 veces el tiempo de duplicación del PSA”, según el Dr. Gilberto Chéchile, Director Instituto de Enfermedades Prostáticas, del Instituto Universitario Dexeus.
Investigadores de la Universidad de Wisconsin buscaron determinar si el zumo de granada podría impedir que el cáncer comience o progrese, sus pruebas de laboratorio en células de cáncer de próstata mostró que mientras más alta la dosis de zumo de granada administrada, más células de cáncer morían. Pruebas realizadas en ratones arrojaron similares resultados.
Al parecer la concentración de sustancias químicas antioxidantes como los flavonoides, tanino y polifenoles son los responsables de los beneficios. Según varios estudios, la granada posee 3 veces más antioxidantes que el té verde o el vino tinto (1) provechosos en procesos como el cáncer de próstata, arterioesclerosis e hipertensión, menopausia, procesos inflamatorios, etc., reduce la tensión arterial, los niveles de glucosa y mejora la perfusión cardiaca un 50% por lo que se está utilizando en pacientes que han sufrido un infarto.
(1) “La granada y su zumo: Producción, Composición y Propiedades Beneficiosas para la Salud”. (UMH). Departamento de Tecnología Agroalimentaria. Grupo de Calidad y Seguridad Alimentaria. Antonio J. Andreu-Sevilla, Antonio J. Signes-Pastor, Ángel A. Carbonell-Barrachina