En China, cuando una pareja anuncia su matrimonio, lo primero que hacen sus cercanos es regalarle una granada. Y es que esta fruta oriunda de Asia y de origen milenario (5.000 a. de C.), es considerada desde antaño, un símbolo de la fertilidad. Incluso la Biblia la señala como tal, por la enorme cantidad de semillas que posee. A diferencia de lo que ocurre en la cultura oriental, en Chile, la granada hasta hace muy poco era más bien una desconocida. Sin embargo, en el último tiempo muchos productores están apostando por ésta. Y si bien hay importantes inversiones en su cultivo y se han ido definiendo zonas de plantación y variedades, lo cierto es que no es tan claro qué tan buen negocio puede resultar.
En Chile, aunque no hay cifras oficiales al tratarse de una industria incipiente, los expertos señalan que hay entre 500 y 700 hectáreas plantadas con granadas, situadas principalmente de la Región Metropolitana al norte, siendo la variedad más común la wonderful, una de las con mejor recepción en los mercados internacionales..
Entre las ventajas de su cultivo resalta que es una especie de bajo requerimiento hídrico y muy tolerante a la sequía.
“Es un cultivo fácil de producir, no requiere grandes manejos, y se da bien hasta con 400 horas de frío. Además, permite tener buena carga por hectárea, pudiendo llegar hasta las 30 toneladas”, comenta Amir Alizadeh, gerente de Producción de Granada Chile. Esta empresa tiene 22 hectáreas con plantas, divididas entre Melipilla y Talca. La mayoría las venden a compañías locales, como Comfrut, Prima Agrotrading, Subsole, Comexport, Ruta, Euro América y Unifrutti quienes a su vez, las exportan. Algunas tienen además su propia producción.
En los mercados internacionales la fruta es consumida principalmente como jugo o adicionada a otros productos, por lo que el mayor porcentaje de su producción se utiliza en la agroindustria. Otros elementos a considerar en el momento de invertir en ella es el tiempo que se demora en alcanzar su peak de producción: al menos cinco años. Y, ese dato no es menor si se considera que se trata de un cultivo que al ser nuevo podría no estar entregando los resultados esperados.
Futuro: calidad y agroindustria
Lo que ha motivado a los productores a plantar granadas ha sido la apertura de los mercados, tales como Europa y EE.UU. (ver recuadro), donde existe un fuerte consumo, principalmente como jugo. En un principio la fruta pareció una alternativa interesante de diversificación de exportaciones en fresco, ya que abría nuevos nichos y además aparentemente tenía buenos precios. Sin embargo, en el camino se está empezando a vislumbrar la realidad.
“El granado está acercándose a su techo en términos de exportación de fruta fresca bajo las condiciones productivas actuales. Si bien la apertura del mercado de EE.UU. generó grandes expectativas, ha sido dinámico sólo para la fruta de primera calidad y para la agroindustria. Hay oportunidades para los productores ubicados en zonas óptimas y que apliquen tecnologías que reduzcan las pérdidas y produzcan frutas grandes y de color intenso, que lleguen a destino en una buena condición”, explica Nicolás Franck, director del Centro de Estudios de Zonas Áridas de la Universidad de Chile (CEZA).
Lo que ocurre es que, como sucede con muchos productos, ante la aparición de algo interesante todos se lanzan de cabeza sin conocer a fondo cómo se comportará el cultivo, y no se evalúan por ejemplo distintas variedades sino que se apuesta por las que aparecen más atractivas en el mercado, sin tener dimensionado que ellas podrían no ser las más adecuadas para el país o la zona donde se plantarán, con lo que los resultados en términos de rendimiento o calidad no son los óptimos. Además falta conocimiento sobre las formas de cultivo y prácticas agronómicas en torno a la fruta.
Precisamente con ese fin el CEZA y empresas locales -financiados por Innova-Chile- están desarrollando el proyecto llamado “Desarrollo y elaboración de alimentos funcionales en base a frutos de granado, cultivados en las zonas áridas y semiáridas de Chile” que apunta a generar los protocolos de campo, sanitarios y de postcosecha que permitan llegar con fruta de alta calidad a los mercados de destino.
Allí han demostrado que las granadas del Norte Chico tienen una muy alta actividad antioxidante y son propicias para la producción de arilos y jugos concentrados, entre otros hallazgos, según Franck.
Ahora bien, hay quienes son más tajantes y sólo le ven futuro a las granadas en torno a la agroindustria, y no así en fruta fresca.
“Sólo le veo futuro a las granadas locales para la agroindustria, como materia prima de beneficios funcionales, pues es rica en antioxidantes, incluso más que los arándanos. POM Wonderful, una de las empresas más importantes del mundo, no vende fruta fresca sino sólo procesados, pues se dieron cuenta de que su consumo es muy limitado, a diferencia del jugo, que es más transversal”, explica Daniel Vitis, gerente general de Tamaya Gourmet.
Claro que las alternativas agroindustriales de la fruta no son sólo los jugos. También habría potencial en vinos, suplementos alimenticios, aceites esenciales y cosméticos, explica Franck. De hecho, recientemente tres grandes empresas exportadoras (Unifrutti, Río Blanco y Vitalberry) crearon el “consorcio” del granado enfocándose a la producción de arilos con fruta no exportable, algo que permitiría agregarle valor y absorber el descarte generado por los productores locales.
Eso sí, para potenciar la industria -ya sea fruta o procesados-, resulta clave abrir el abanico de variedades, pues la Wonderful no es siempre la más conveniente.
“Hay nuevas variedades que están llegando, traídas por algunas empresas con dueños extranjeros, pero aún no han sido aprobadas. Nosotros trajimos dos variedades, las que aún no tienen nombres. Una es de color negro y la otra roja con una corona bien larga”, comenta Alizadeh. Éstas recién están comenzando a cultivarse, por lo que sus frutos se verán en años posteriores.
En torno al futuro de la industria, el agrónomo iraní señala: “lo veo bueno, pero falta esperar un par de años. Tiene un muy buen precio fuera del país y el manejo del árbol es súper fácil aquí”, enfatiza.
Pero no todos son tan optimistas. Algunos inversionistas que han evaluado el negocio aseguran que no prosperaría por diversas razones: se demora mucho en producir por la lentitud del árbol; la inversión es muy alta ya que se requieren entre 10 mil y 15 mil dólares por hectárea; las especies locales no tienen ventajas competitivas porque no son de excelente calidad; la fruta fresca es poco demandada a nivel internacional; y, por último, su vida útil es muy corta, lo que la haría inconveniente para las exportaciones. “El negocio desde mi análisis no es bueno, sino ya hubiera prosperado y eso no ha pasado”, concluye tajante un inversionista frutícola que prefiere reservar su nombre.
En el mundo
Los tres mayores productores de granadas son China, India e Irán, con 95 mil, 80 mil y 65 mil hectáreas respectivamente. Ningún país latinoamericano se sitúa en los top ten, ya que todos tienen una producción menor a 1.000 hectáreas.
Más estudios en marcha
Últimamente han surgido otras iniciativas para potenciar las frutas no tradicionales como el granado. Se trata de “Prospección y desarrollo de germoplasma varietal de especies frutales de bajo requerimiento hídrico para aumentar la rentabilidad del agua en el Norte Chico” -financiada por el Minagri, a través de la FIA y ejecutado por el CEZA-. Su propósito es ver la viabilidad de introducir en el Norte Chico, como también higueras, tunas, tamarillos y pitahayas. Y su fin es disminuir el consumo de agua y de energía, además de ampliar los terrenos frutícolas.
De Irán a nuestro país
Hace diez años era poco y nada lo que había. Uno de los que inició su producción fue Henry Shirvani, de origen iraní. Al casarse con una chilena se vino a vivir al país y comenzó la plantación de granados. Primero, porque en su país son un cultivo predominante -Irán es uno de los mayores productores a nivel mundial- por lo que lo manejaba a la perfección, y segundo, porque Chile presentaba las características fitosanitarias apropiadas. Así fundó Granada Chile, hoy subsidiaria del Consorcio Pistacho Chile. Tras su muerte, un grupo de profesionales iraníes se hizo cargo de la empresa, entre ellos, Alizadeh. “La mayoría están entre Copiapó y Chillán. Aunque fuimos los primeros entre 2001 y 2002; ahora hay bastantes”, señala Alizadeh.