Propiedades beneficiosas A medida que van pasando los años y se va investigando más sobre aspectos relacionados con la granada van surgiendo nuevas propiedades beneficiosas, algunas de ellas revolucionarias.
Durante los más de 25 años que llevamos posteriores al descubrimiento del Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (SIDA), esta enfermedad se ha cobrado más de 30 millones de vidas humanas, causando 14.000 nuevas infecciones anuales en todo el mundo [6]. Dados los avances médicos de los últimos años, la enfermedad se ha convertido gracias al empleo de los medicamentos antirretrovirales en una enfermedad crónica, disminuyendo significativamente la tasa de mortalidad, especialmente en los países desarrollados. Desgraciadamente, estos fármacos son demasiado caros e inaccesibles para los habitantes de países en vías de desarrollo, ya que no pueden hacer frente a la factura farmacéutica. Un posible complemento, nunca una alternativa, a los costosos antirretrovirales en los países subdesarrollados sería el fomento y evolución de los microbicidas naturales. El zumo de granada se está mostrando como un excelente microbicida [6]; este producto sería barato de producir y se podría mitigar en la medida de lo posible la dramática situación.
Una propiedad muy importante de la granada es la capacidad antiaterogénica de los diferentes polifenoles de esta fruta. Según estudios recientes [7,8], estos compuestos químicos pueden intervenir en la capacidad apoptótica y antiproliferativa de diversas células carcinogénicas asociadas a diversos tipos de cáncer como pueden ser el de colon o el de próstata.
Otra propiedad estudiada en la actualidad, es el efecto antiinflamatorio que posee la granada y que viene dado por su elevada concentración en taninos. La acción antiinflamatoria de los taninos resulta de gran importancia en procesos inflamatorios durante la creación de la placa de ateroma, y por consiguiente, podría mediar y prevenir procesos patológicos del sistema cardiovascular tales como infartos o anginas de pecho. El zumo de granada parece evitar la oxidación del LDL (Low Density Lipoprotein) en los vasos del torrente circulatorio, con la importancia que este hecho conlleva en la creación de la placa de ateroma, la posterior acción de los macrófagos y los efectos inflamatorios correspondientes [9, 10, 11, 12].
Finalmente, podemos mencionar que actualmente hay una serie de sustancias en el mercado que son usadas como protectores articulares para evitar el desgaste excesivo de los cartílagos. El extracto de granada puede ser un miembro recién llegado a este grupo, ya que parece ser que dicho extracto podría inhibir la degradación del cartílago, manteniendo así un correcto estado articular [13].
Sin embargo y como siempre en temas médicos hay que ser muy precavidos y esperar a que los estudios anteriormente citados concluyan y lleguen a conclusiones definitivas y directamente aplicables a los seres humanos