Desde hace poco más de un año la Comunidad de Regantes de Carrizales viene trabajando en la puesta en marcha de un parque natural agrario, con el fin de mantener en su ámbito territorial la actividad agrícola, así como la pesca o la caza. Todo ello regulado por unas normas establecidas que conlleven un uso sostenible de los recursos, y que a la vez hagan rentables las actividades desarrolladas en el ámbito del Parque.
La rentabilidad económica de las actividades del parque, como han defendido en más de una oportunidad los responsables del proyecto, son de vital importancia para alcanzar el objetivo. Para ello hay que invertir en infraestructuras que posibiliten la rentabilidad económica de las actividades agrícola, a través del consumo de productos diferenciados de alta calidad. En este sentido, los cultivos tendrán criterios de agricultura integrada, libre de residuos, diferenciados en los mercados mediante marcas propias, y regulados con los criterios del propio parque.
La iniciativa de los regantes de Carrizales está contemplada en el documento sobre la Estrategia Territorial Comunitat Valenciana 2010-2030, que la pasada semana presentó el Conseller de Urbanismo y Medio Ambiente, Juan Cotino. Es una de las actividades a desarrollar para conservar y poner en valor «el extraordinario patrimonio ambiental y cultural del área funcional», como se explica.
Sin embargo, las ilusiones de los partícipes del Parque no están viéndose acompañadas por la agilidad administrativa de la Generalitat. La actual legislación urbanística bloquea actuaciones como la que actualmente está en marcha, un centro temático sobre la granada del Campo de Elche.
Zumo de granada
Manuel Esclapez, presidente de los regantes de Carrizales y uno de los promotores del Parque Natural Agrario -la cooperativa que lo regirá se constituye esta misma semana-, explicó a este periódico que «la idea la hemos denominado 'Granatum Center'». Contaría con una factoría de procesado de zumo de granada «y de ahí puede salir también mermelada». Incluiría un museo temático sobre la granada, «un pequeño restaurante y un hotelito, todo tematizado», y dentro de la misma parcela, un huerto de granadas representando lo que era la centuriación romana. «Hablamos de una superficie total de unos 2.500 metros cuadrados», dijo.
Mientras el Ayuntamiento de Elche «nos da todas sus bendiciones», en la Conselleria les dicen que la idea es interesante a través de una Declaración de Interés Comunitario, «pero el resto es incompatible, si no se modifica o se busca la manera de desbloquearlo pero los temas urbanísticos llevan su tiempo. En el mejor de los casos, tres cuatro años».
Una empresa de Israel aportará la tecnología «para disponer de un zumo de primerísima calidad», pero el proyecto no puede esperar tantos años. Por ello, representantes de Carrizales trasladaron la idea a la Comunidad de Murcia, «donde nos han dado todas las facilidades y nos han asegurado que en tres meses tenemos la licencia para poder empezar a construir».
Los regantes están «perplejos» por la disparidad de criterios y tienen ante sí dos caminos a seguir, según Manuel Esclapez. «O limitamos la iniciativa a la fábrica de zumo, o trasladamos la idea a Murcia. En el primer caso sería una lástima porque el proyecto puede ser un revulsivo para el sector agroalimentario y proporcionar puestos de trabajo. Irnos a Murcia sería el último recurso, pero no entendemos tantas dificultades en un lado y tantas facilidades en otro».
Esclapez insistió en que «una estrategia territorial es un paso importante, pero debe ir acompañada de una modernización de la administración para agilizar cualquier iniciativa que se presente».