¿Se pierde peso con las bebidas dietéticas?

Mucha gente asume, casi de forma natural, que las bebidas bajas en azúcar sirven para bajar peso. Sin embargo, no parece que esto sea, ni mucho menos, así. Y es que, según parece, los edulcorantes que las marcas utilizan para sustituir al azúcar, podrían no ser tan saludables como podría suponerse. Es más, algunos científicos apuntan a la posibilidad de que podrían, no sólo ser totalmente inútiles en la búsqueda de la pérdida de peso… sino que podrían incrementar el riesgo de padecer diabetes tipo 2.

Con respecto a la relación entre el consumo de bebidas dietéticas y el deseo de perder peso, habría que decir que diversas investigaciones realizadas, a grandes grupos de consumidores, señalan que pacientes obesos tienden a tomar más refrescos dietéticos que otros consumidores con peso saludable. Además, un estudio publicado en el American Journal of Public Health mostró que un 11% de personas dentro de su peso normal, un 19% de personas con sobrepeso y un 22% de personas obesas consumían bebidas dietéticas. Ah, y por si todo lo apuntado fuera poco, un estudio de Obesity que, estudió los hábitos dietéticos de 3.700 personas durante ocho años, demostró que aquellos que consumían bebidas supuestamente bajas en calorías coincidían con aquellos que aumentaban su peso. La pregunta surge por sí sola ¿es, en el caso de los edulcorantes, el remedio peor que la enfermedad? Un ejemplo es el aspartamo, un sustituto del azúcar que resultó ser doscientas veces más dulce que éste, que fue introducido por la industria alimenticia en los años 80 del pasado siglo. Desde entonces, se ha asociado a este edulcorante con alergias, partos prematuros y diversos tipos de cáncer.

Un estudio liderado por la profesora Susan E. Swithers, experta en procesos de la mente y adiciones, parece sugerir que (al menos en ratas) este tipo de bebidas alteran la forma en que el cuerpo se relaciona con el azúcar normal, lo que puede derivar en un aumento de peso.

Cuando el azúcar toca la lengua le da un delicioso toque dulce… pero también le indica al organismo que la comida ya viene en camino. Los edulcorantes de las bebidas 0 mandan ese mismo lenguaje… aunque no se consuma ningún tipo de alimento. Esto puede tener un efecto pernicioso, puesto que podemos decirnos a nosotros mismos “cómo me tomé un refresco light, me puedo comer una galleta”. En realidad, esto mismo sucede cuando vamos al gimnasio… y creemos que, al haber hecho gasto de calorías con el ejercicio, podemos permitirnos algún capricho.

Pepe Varela