Desde épocas antiguas que se considera a la granada como un símbolo de nacimiento, vida eterna y muerte, tanto los egipcios como los griegos así la estimaban. Crece del árbol granado, en la cuenca del Mediterráneo, aunque es originaria de Asia.
La granada: un aliado de la salud La granada es una baya, cuyo interior está subdividido en diferentes lóbulos que contienen semillas recubiertas de una membrana de pulpa roja que es muy jugosa.
Pero lo cierto es que este alimento proporciona sus beneficios para la salud: apenas 30 mililitros de zumo de granada puro aporta una gran cantidad de antioxidantes, el equivalente a dos vasos e vino tinto, a diez tazas de té verde o a cuatro vasos de zumo de arándanos. Como se verá, la granada es entonces un potencial puro de antioxidantes.
Recordemos que se consideran antioxidantes a las vitaminas, minerales y ciertas enzimas que protegen al organismo de la acción de los radicales libres, que son responsables de desequilibrios en el organismo, ya que dañan las moléculas de nuestro cuerpo.
Estos radicales libres están, hoy en día, en todas partes: la utilización de productos químicos, la contaminación ambiental, el consumo de tabaco, los rayos UVA, entre otros, son algunas de las vías en que llegan al organismo.
Estos agentes favorecen los daños y aceleran el proceso natural del envejecimiento celular. No obstante, y para contrarrestar su acción tenemos ciertas herramientas a nuestro alcance: la práctica regular de actividad física, una dieta sana -con abundante incorporación de alimentos ricos en antioxidantes- y el evitar el humo del cigarrillo, entre otros.